"Jehová está contigo, varón esforzado y valiente" Jueces 6:12

Introduccion

Gedeon no era un guerrero. El solo estaba tratando de mantenerse a salvo y de guardar comida para que los madianitas no acabaran con ella.

La situación ha estado mal durante años y sin embargo sigue empeorando. Los madianitas arrasan con todo, se roban todo lo que pueden y rompen y arruinan todo lo demás. La economía de Israel está en ruinas. Las casas y edificios están deteriorados. El pueblo de israel vive con miedo.

Entonces un día, mientras trabajaba en los campos para esconder la comida, el joven se da cuenta con sobresalto de que no está solo. Alguien está parado de cerca, observándolo. Y de pronto esa persona dice: "El Señor está contigo, poderoso guerrero".

Gedeon no puede creer lo que oye. ¿El Señor con él? Los madianitas por todas partes, arruinando todo, ¿cómo puede el Señor estar con él? Y ¿poderoso guerrero? Temblando en su escondite y temeroso de su propia sombra

Muchas veces cuando hay problemas a tu alrededor, cuando te crees superado por las fuerzas del enemigo, lo unico que intentas es salir de esa situacion.

Una Situación Sin Esperanza

Como podemos observar en Jueces 6, el pueblo de Israel pasaba por una situacion dificil, estaba infestado de ejércitos de Madián. Estos problemas vinieron porque Dios estaba castigando a los israelitas por haberle dado la espalda. La Biblia dice en Jueces 6 que " Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años".

Los madianitas eran ladrones despiadados.

¿Cómo respondió Dios? ¿Envió ayuda de inmediato? No, Dios envió a un profeta para decirles que su sufrimiento era su propia culpa Una y otra vez en el pasado, Dios había sido bueno con ellos. Dios los había rescatado de la esclavitud de Egipto. Dios les había dado una tierra para disfrutar después de sacarla de los sangrientos, pervertidos y adoradores de ídolos Cananeos. Dios le había advertido a su pueblo que nunca adorara a los dioses paganos de los Cananeos. "Pero", dijo el Señor, "no habéis obedecido a mi voz."

¿Cobarde o Guerrero?

Después de que el profeta pronunció esas severas palabras de parte de Dios, Gedeón y los israelitas pudieron haber pensado que nunca podrían ser salvados. Gedeón estaba ocupado trillando grano en secreto. No lo hacía en el lugar habitual para trillar grano, sino en el pozo de un lagar, un agujero en el suelo que no se estaba utilizando en esa temporada, un lugar en donde los madianitas no pensaban buscarlo. A este joven asustado, atascado en una cultura de confusión espiritual y moral, plagado de multitudes de enemigos, sin embargo vino a el un angel de Jehova hablando palabras increíbles: "El Señor está contigo, poderoso guerrero".

Todo estaba a punto de cambiar, pero antes de eso debia cambiar Gedeon. El cobarde tenía que convertirse en un guerrero. Para que eso sucediera, Gedeón debía tener fe: fe en que Dios estaba realmente con él, fe en que él podía ser el héroe que Dios le declaró ser. Tan solo la historia de cómo Dios creó fe de Gedeón y obtuvo una gran victoria a través de él, podría sacarnos de los agujeros en los que nos estamos escondiendo y transformarnos de cobardes a guerreros.

"Ah, señor mío", respondió Gedeón, "si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas”.

¿Alguna vez has tenido esos mismos pensamientos? Si el Señor está con nosotros, ¿Cómo pueden sucedernos situaciones dificiles? ¿Dónde están todos esos milagros que nuestros padres nos contaron cuando nos leían historias bíblicas? Sin embargo no conocemos los planes que Dios tiene para nosotros

Pero cuando Gedeón elaboró sus preguntas tan lógicamente y balbuceó su queja tan sensiblemente, el ángel del Señor simplemente respondió: " Vé con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?”.

"Ah, señor mío,” Gedeón preguntó “¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.” Gedeón se sentía como el mayor perdedor en la familia más débil en una tribu cobarde de una nación cautiva. Gedeón pensó que si Dios buscaba a un héroe, estaba mirando a la persona equivocada.

¿Cómo reaccionó el Señor? Hizo a un lado las objeciones de Gedeón y le dijo: "Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre." Gedeón no creía que Dios pudiera estar con él en tales circunstancias, pero Dios le declaró: "Yo estaré contigo". Gedeón no creía que pudiera ser un héroe y derrotar al enemigo, pero Dios le declaró: “derrotarás a los madianitas como a un solo hombre". Las objeciones de Gedeón tenían sentido para él, pero la opinión de Gedeón no importaba. La promesa de Dios era lo que importaba. Si Gedeón todavía no estaba a la altura de un poderoso guerrero... bueno, Dios se aseguraría de que su palabra se hiciera realidad.

“Paz a ti; No Tengas Temor.”

Gedeón todavía no estaba listo para comenzar a marchar. ¿Cómo podía estar seguro de que esa persona que hablaba con él era realmente Dios? Gedeón respondió: "Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti".

Y el Señor dijo: " Yo esperaré hasta que vuelvas". Y entrando Gedeón, preparó un cabrito, y panes sin levadura de un efa de harina; y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacándolo se lo presentó debajo de aquella encina. Entonces el ángel de Dios le dijo: “Toma la carne y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo.” Y él lo hizo así. Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista. Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: “Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara.”

Gedeón tembló de miedo. ¡Acababa de ver al Señor! Ciertamente, era el Señor aparecíendo en forma humana y no con la abrumadora gloria que ninguna persona puede ver y seguir viviendo

Pero Jehová le dijo: “Paz a ti; no tengas temor, no morirás.” Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová es paz.

Así como el mensaje del Señor a Gedeón fue "El Señor está contigo", un título bíblico para Jesús es Emmanuel, "Dios Con Nosotros". Dios se acerca a nosotros, no para destruirnos, sino para estar con nosotros y para traernos paz. Cuando conoces la presencia de Dios y la paz a través de Jesús, también puedes avanzar en el poder de Dios para hacer grandes cosas.

El Cambio Comienza En Casa

Regresando a Gedeón. Ahora que estaba tomando a Dios en serio y se había asegurado de la paz con Dios, Gedeón tenía trabajo que hacer. Su primer trabajo, sin embargo, no era enfrentarse al enemigo exterior. Primero tuvo que lidiar con el enemigo interior. Tuvo que lidiar con los males que estaban en contra de Dios en su propio hogar y familia.

Sin embargo el padre de Gedeón y su familia tenían un altar a Baal, un dios pagano, y una imagen de Asera.

¿Has cometido cierto pecado repetidamente y luego te preguntaste por qué Dios parece estar lejos? ¿Te has inclinado delante de ciertas imágenes, o has adorado poderes espirituales además del Señor, o has orado a dioses paganos o a cualquier otra cosa que no sea Dios? Podrías pensar que tales cosas no son pecados serios, incluso podrías pensar que estás haciendo algo bueno, pero Dios dice en la Biblia que nunca debemos inclinarnos ante una imagen, que nunca debemos adorar a ningún Dios excepto al Señor, que nunca debemos tratar de contactar a los muertos o de orar a ningún otro ser sino a Dios mismo. No puedes esperar el poder de Dios para derrotar a los enemigos del exterior si no enfrentas al enemigo interno. Antes de hacer cualquier otra cosa, primero enfrenta el pecado y la adoración de los ídolos en tu propia vida y en la vida de tu familia.

Antes de que Gedeón pudiera salir a pelear contra los madianitas, Dios primero le ordenó: "derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él; y edificar un altar a Dios". Gedeón hizo lo que le había mandado el Señor, pero debido a que temía a su familia y a los hombres de la ciudad, lo hizo durante la noche en lugar de hacerlo durante el día. Sabía que tenía que hacer lo correcto, pero no quería que lo notaran.

No es de extrañarse que Gedeón decidiera demoler los ídolos en secreto, en medio de la noche. Pero la fe y la obediencia no se pueden mantener en secreto durante mucho tiempo. La gente de la ciudad de Gedeón pronto se enteró de quién había demolido sus ídolos y construido un altar al Señor. Ellos fueron con el padre de Gedeón y le exigieron: "Saca a tu hijo para que muera".

Pero el padre de Gedeón se puso a lado de su hijo. Dijo a la multitud hostil: “¿Contenderéis vosotros por Baal? ¿Defenderéis su causa? Cualquiera que contienda por él, que muera esta mañana. Si es un dios, contienda por sí mismo con el que derribó su altar." El primer acto de Gedeón en nombre de Dios había sido tímido, pero ya estaba teniendo un impacto en su padre y estaba cambiando la actitud de su padre hacia el ídolo.

Tal vez el Señor te haya llamado, y quieres seguirlo, pero tienes miedo de cómo reaccionarán tus familiares y amigos. Bueno, no importa cómo reaccionen, la obediencia comienza en casa. Tienes que derribar los ídolos falsos y desechar los pecados que has estado cometiendo. Necesitas permitir que la gente que te rodea sepa que te mantienes con Jesucristo. Dios puede fortalecerte y protegerte y comenzar un cambio en tu familia, tal como lo hizo con Gedeón.

Superando las Dudas

Sin embargo, una vez que se han atacado los problemas en el hogar, ¿qué pasa con esas multitudes de Madianitas? ¿Qué pasa con todos los problemas y enemigos que tenía Gedeón al haberse sentido tan abandonado y sin esperanza en el primer lugar? Pues bien, los enormes ejércitos unieron fuerzas para otro ataque masivo a nivel nacional, preparándose para saquear a Israel por octavo año consecutivo. El Espíritu del Señor vino sobre Gedeón, tocó una trompeta y llamó a muchos insraelitas hacia él. Por fin estaba listo para ser un héroe y un poderoso guerrero.

¿O lo era? Claro, Gedeón había sobrevivido al enfrentamiento con su familia y su pequeña ciudad, pero ¿estaba realmente listo para enfrentar a los Madiantas? Estaban habituados a la batalla, estaban equipados con los camellos más rápidos y las últimas armas, y había demasiados como para ser contados.

Así que Gedeón pidió una señal para estar más tranquilo. Le dijo a Dios: "Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho." Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua.

Por fin, Gedeón estaba listo para marchar, y tenía 32,000 soldados dispuestos a marchar con él. Pero Dios dijo: "¡Espera!, tienes demasiados hombres. Ahora que te sientes valiente y tienes un gran ejército, pueden creer que se salvarán a si mismos. Vamos a hacer más pequeño a este ejército para que yo lo use.” Cuando Dios terminó de enviar a los hombres a casa, el ejército de Gedeón se había reducido de 32,000 a 300.

Así que Gedeón se deslizó a hurtadillas en la oscuridad hasta una de las tiendas madianitas. Llegó justo cuando un hombre le decía a su amigo acerca de un sueño. En su sueño, un pan de cebada rodaba hacia el campamento y derribaba la tienda. El amigo contestó con pánico: "Esta es la espada de Gedeón, Dios ha entregado a los madianitas y a todo el campamento en sus manos". Cuando Gedeón oyó esto, adoró a Dios.

Alcanzando Victoria

Entonces Gedeón volvió con sus hombres. Le dio a cada uno una trompeta, una antorcha y un cántaro de barro para ocultar la luz de las antorchas. Gedeón y sus 300 hombres se deslizaron a través de la oscuridad y se dispersaron alrededor del vasto campamento de madianitas dormidos. Entonces, a la señal de Gedeón, tocaron sus trompetas, rompieron sus cantaros, levantaron sus antorchas y gritaron: "¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!"

Los miles de enemigos dormidos despertaron en pánico. Oyeron estruendos y choques, vieron antorchas en todo el exterior de su campamento, y pensaron que un enorme ejército los había rodeado y estaba a punto de destruirlos. Los Madianitas huyeron corriendo en la oscuridad, clamando de miedo. En medio de todo el ruido, los gritos y la confusión, no podían distinguir a un amigo de un enemigo. El Señor hizo que los asesinos asustados se volvieran el uno contra el otro con sus espadas. Cuando todo terminó, las multitudes de enemigos estaban muertos o huyendo hacia el desierto. El plan de Gedeón había funcionado. Toda la gente aclamó a Gedeón como un gran héroe.

Lo que Dios hizo por Gedeón, puede hacerlo por ti. Jesús es Dios con nosotros. Debido a Jesús y por el poder del Espíritu Santo, tu puedes ser un héroe en potencia, una victoria próxima a suceder. La Biblia dice: "y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?" (1 Juan 5:4-5).

Puedes sentir que Dios te ha abandonado. Puedes sentirte como una perdedor sin esperanza. Puedes sentir que no puedes manejar los problemas y desafíos que enfrentas. Puede que tengas pecados de los que casi no te das cuenta, ídolos en tu vida o en tu familia, los cuales tienes miedo a romper. Puedes pensar que los enemigos de Dios son demasiado fuertes de resistir y que los problemas en tu comunidad y nación son demasiado difíciles de vencer. Tu fe puede ser, en el mejor de los casos, cobarde y débil. Pero todo eso puede cambiar si escuchas a Dios diciendo: "El Señor está contigo, poderoso guerrero". La Palabra de Dios es más poderosa que todas tus preocupaciones. Gedeón es prueba de ello. Cree en Dios, y estarás en camino de convertirte de cobarde a guerrero.