A lo largo del antiguo testamento podemos encontrar que cuando Dios elegía a una persona para que le sirviera de una manera especial, Dios hablaba con él profeta en esa época y este se encargaba de realizar la unción sobre la persona que Dios escogía.
Cabe mencionar que este acto sólo era realizado en 3 tipos de personas que tendrían autoridad ante el pueblo.
Solo los futuros sacerdotes, profetas y reyes eran quienes recibían esta unción.
El aceite no era un aceite cualquiera, pues era un aceite preparado especialmente para este acto. El aceite se colocaba sobre un cuerno y posteriormente era derramado sobre la cabeza del escogido. (Se utilizaba un cuerno porque el cuerno, representa la fuerza del animal).
En el ritual participaba el profeta en turno, que era quien recibía la revelación por parte de Dios, y la persona la cual sería ungida como un próximo profeta, sacerdote o rey.
En el antiguo testamento podemos ver la realización de este acto cuando Dios por medio de revelación, habló con él profeta Samuel, y le mando que fuera y buscará en la casa de Isaí a uno de sus hijos, un muchacho, un joven.
Este sería el próximo rey que el escogería para que gobernará Israel.
David entre su hermanos, era el más pequeño de ellos, pastor de ovejas, rubio, de ojos hermosos y buen parecer.
Cuando el profeta llegó a la casa de Isaí y miró al mayor juzgo por la apariencia y pensó que este sería el escogido de Dios, por su estatura y su fuerza, más Dios le reveló que no era él.
Pues Él no veía como miran los hombres, que juzgan por lo que ven sus ojos, si no que Dios ve lo que hay en el corazón.
Pasaron 7 hijos de Isaí delante del profeta y ninguno fue escogido por Dios.
Hasta que mandaron a traer a David, considerado el más débil entre sus hermanos por ser el más pequeño de entre todos.
Mas a este fue que Dios escogió. Pues dice la biblia que David era un hombre integró con un corazón acorde a la voluntad de Dios.
Esta fue la principal razón por la cual Dios lo escogió
Y es que David era una persona integra, que siempre quería ir más allá que cualquiera con tal de agradar a Dios.
Después de esta unción dice la biblia que el Espíritu del Señor vino sobre David, y no fue fácil mas Dios estuvo siempre con él. Cuando David enfrentó al gigante Goliat, no fue la piedra que golpeó al gigante que lo hizo caer, si no la confianza que David tenía en Dios.
Después tubo que soportar el asecho de Saul, el rey en turno, que al enterarse de que David había sido ungido como su sucesor lo persiguio con la finalidad de matarlo.
Mas Dios siempre lo guardo de todo peligro. Era tanto el temor y el respeto de David hacia Dios. Que cuando David tuvo la oportunidad de matar a Saul, no lo hizo. Pues aunque Saul había sido desechado por Dios, aún así David reconocía la unción que había sido hecha en él.
En el pasado así acontecía, la persona era ungida y el Espíritu de Dios venía sobre la persona para capacitar y dar fuerza, sabiduría etc, a fin de ser apto para el cargo que se habría de desempeñar.
Hoy en día ese aceite es el propio Espíritu Santo, derramado por el mismo Señor Jesús, sobre aquellos que Él escoge, que así como David tienen un corazón integró, con deseos de servirlo.
En el pasado la unción era hecha solo sobre 3 tipos de personas para recibir autoridad. Ahora esa unción es para todos los que estén dispuestos a servirlo de corazón.
Quien hoy en día recibe al Espíritu Santo, también recibe poder y autoridad.
La palabra de un auténtico siervo de Dios tiene poder y autoridad para sanar enfermos, echar fuera demonios, hacer milagros a través de sus manos pero sobre todo para hablar con autoridad y poder sobre el reino de Dios y su salvación.
No cualquier persona tiene esta unción, porque aunque muchos predican, son pocos los cuales hablan con poder y autoridad, transmitiendo ese mismo poder a quienes escuchan haciendo nacer la Fé en los corazones más endurecidos.
Asi como David necesitamos tener un corazón recto, según los pensamientos de Dios, según sus deseos. Pará recibir tan anhelada unción, con ese aceite precioso que es el Espíritu Santo. Busquemos esa unción, que sin duda alguna nos hará ganadores de almas.